Cas obert (Una polèmica literària sota el franquisme) (V)

Cas obert (Una polèmica literària sota el franquisme) (V)

0 comentários 🕔20:10, 10.Ago 2015

El Correo Catalán d’aquell 11 de setembre dóna la notícia en portada i dedica una extensa informació al tema. Sota el títol: «ENTRE “LOTOS Y “NIFADES”. EL TRISTE ESPECTÁCULO DE UN ESCANDALO». I amb lletres més grosses. «SONNTAG, EN TRES VERSIONES». Les tres versions: un text de Josep M. Sonntag, una petita entrevista amb aquest efectuada per Josep Sabaté, i un escrit de José Martí Gómez, en el qual explica la impossibilitat d’una entrevista amb l’escriptor. La informació és completada amb una entrevisteta feta a Vidal Alcover por Josep Maria Huertas Clavería. L’escrit de Sonntag porta aquest titular: «En nuestra redacción, y pidiendo un vaso de agua. Denuncia de la “conspiración” de Tarragona». Escrit en el qual l’escriptor i presumpte plagiari es defensa de tiris i troians, i llença diverses acusacions que servirien per engreixar, encara més, la polèmica que s’havia desencadenat. Amb fragments del text de l’«autor» de Nifades transcrivim l’entradeta redaccional (aquesta en itàliques):

«Josep M. Sonntag, último premio Sant Jordi con «Nifades», no quiere efectuar declaraciones, por ahora. Dice que ya llegará el momento. Pero el autor quiere precisar algunas cosas respecto al origen de la acusación de plagio que le han dirigido algunas personas publicamente, y contestar sobre todo a la carta de Maria Aurèlia Capmany, aparecida ayer en “Tele/eXpres»:
– Dice Maria Aurèlia Capmany que le entristecen las declaraciones gratuitas. A mí me entristecen las insinuaciones rebuscadas.
– Dice que no existen “capelletes”, pero tengo pruebas de que con motivo del estreno en Tarragona de «El cántaro roto», de Helmut (sic) von Kleist […] se reunieron en un bar de Tarragona gentes […] del clan de la Capmany y se mezclaron pros y contras en torno a mi obra, y que al final decidieron montar ese «boom». […]
– Es bien lógico que los lacayos o estos «inteligentes colaboradores» […] hayan montado un tinglado que a nadie favorece, salvo a las “cucas” dirigentes.
– Esta señora […] se encuentra ahogada por un grupo de «jovincells» que viven de equívocos folkloristas pasiajísticamente izquierdistas. Esta señora prepara su decadencia […].
Yo también puedo decir lo que ella escribe en su carta: «Hemos estado luchando desde hace tiempo contra la mentira, la falsedad, la injusticia, el abuso de poder, el fraude, contra las falsas investiduras, contra el desprecio a la inteligencia». […] A mí no me desagrada en absoluto, tal como dice Maria Aurèlia, «la frívola dimisión de nuestros próceres respecto a la literatura realista y comprometida». Dentro del terreno artístico las actitudes éticas e intelectuales me parece que se pueden separar perfectamente. […]
– “Nifades” no es un plagio ni es una obra pornográfica. Si Vidal Alcover dice que mi novela es una traducción para niños de una obra china, quizás sea la única posibilidad de que la «pornografía» pueda llegar a cerebros menores de edad mental, que son los únicos –algunos– que han leído la tan citada pornografía oriental. […]
– Y tal como hace ella, me pongo a parafrasear a Pi i Margall (que era federalista), y dijo amistosamente: “Jaia, això no s’escriu!”
– Y como posdata quiero aclarar que en mis declaraciones cité a Josep Maria Castellet, al clan de la Capmany y a otros, pero sin mezclarlos. Y no digo ahora esto porque quiera defender a Castellet».

La veritat, l’escrit de Sonntag, del qual hem reproduït els fragments menys injuriosos, era, a vegades, contradictori. Si resultava que el tinglado només beneficiava «las “cucas” dirigentes», era estrany que la dirigent es trobés «ahogada por un grupo de “jovincells”». Amb tot, Sonntag capta bé, tot i que no l’aprofita, la debilitat de la carta de Maria Aurèlia Capmany.

A continuació hi havia una entrevista amb Sonntag, amb el titular: «En Tarragona, y estando molt empipat». Reproduïen després, amb tipografia destacada, una frase de Sonntag a l’entrevista: «Si me acusan de plagio, yo acuso al finalista del Sant Jordi de plagiar a Proust y a Villalonga». I seguien les declaracions de Sonntag, que transcrivim en la seva integritat:

«– “Estic molt empipat”. Si me acusan a mí de plagio, yo acuso al finalista del “Sant Jordi” de plagiar la obra de Proust y de Villalonga. Considero la carta de Xavier Romeu completamente ofensiva. Con todo este jaleo ha estallado la guerra. De momento, no quiero decir nada más. Dentro de unos días hablaré de todo este asunto.
Así se expresa Josep Maria Sonntag, tras la acusación de plagio formulada contra el, concretamente por su obra “Nifades”, ganadora del premio “Sant Jordi” 1970. Según algunos, el citado libro es una copia de la obra china “Loto Dorado”.
– Sí, hombre. Ahora me haré la cirurgía estética, para parecerme más a los chinos. ¿Qué si he leído «Loto Dorado»? Claro que sí. De la misma forma que he leído todas las obras pornográficas publicadas en los últimos años. No, no conozco a Nuria Batalla, pero considero absurda su respuesta (sic). Y yo preguntaría a Xavier Romeu porque critica aquello con lo que él está mezclado.
A fin de cuentas, ¿todo esto no te servirá de publicidad?
– No, yo no quiero ni hago nada. Son ellos, algunos «catalanets» quienes arman todo este lío. Ahora bien, si todo esto sirve para que los premios literarios se vayan a la m…, estoy completamente de acuerdo. A diferencia de ellos, yo no tengo nada que perder, porque soy independiente. Pero ya te digo, hasta dentro de unos días no haré públicas mis decisiones. También yo tengo mi lista particular de acusaciones».

Al costat de l’entrevista, hi anava un petit escrit de José Martí Gómez, que volia entrevistar Sonntag, si aquest passava per Barcelona, per això li va telefonar. D’aquí, potser, el titular que encapçala l’escrit: «Por teléfono, y con muchos nervios. “Con este ‘affaire’ caerán muchos mitos”». Diu Martí Gómez que al llarg de deu minuts que va durar la conversa (?): «Se cansó de decir incoherencias que iban por un igual desde repartir generosamente patadas a la selva […], a comentar con un sentido del humor tirando a subdesarrollado si yo era el que plagiaba los libros del cubano José Martí […] También dijo […] que con el “affaire” iban a caer muchos mitos, y cuando uno le […] dijo que ya iba listo si pensaba eso, el hombre replicó: –¡Vaya! ¡Otro catalanista! –con lo que me hizo pensar que Josep Maria Sonntag no sabe mucho por donde anda». Al final, diu Martí Gómez, «como si de un inaccesible Saul Bellow se tratase, Josep Maria Sonntag dijo que si queríamos efectuar una entrevista larga que le enviásemos un cuestionario». El pitjor no és que hi hagi plagiat, continua Martí Gómez, tot afirmant que ell no té informació per parlar sobre això, «lo peor me parece a mí que es el que el que se cree un genio». A ell, a Martí Gómez, moltes persones li han dit que no volien entrevistes, però cap d’elles, diu el periodista, «había soltado tan abundantes como desafortunados absurdos». És clar que és comprensible que un es posi nerviós quan, escriu Martí Gómez, «le acusan de trabajar con ideas que proceden de materiales de derribo, sean lotos o gladiolos».

Acaba la informació, com hem dit, amb una petita entrevista, en realitat una resposta, de Huertas Clavería a Jaume Vidal Alcover. Heus aquí el que diu l’escriptor mallorquí: «Lo peor no es la actitud de Sonntag, sino la del mismo jurado. Decir que no pasará nada porque no se trata de un “Love Story” y dar a entender que la cosa no tiene importancia no es una actitud seria… Es lógico que puedan haber sido sorprendidos en su buena fe, y todo el mundo comprenderá que no tienen que estar al día sobre la novela pornográfica china, pero sí están obligados ahora a pronunciarse sobre la noticia del plagio».

Aquella mateixa tarda, Tele/eXpres continua amb «EL “CASO SONNTAG”. EL PLAGIO QUEDA DEMOSTRADO» (p. 6): «Hasta ahora, como es nuestra costumbre, hemos dejado nuestras páginas abiertas a las diferentes opiniones en torno al “caso Sonntag”. Hoy mismo publicamos una sorprendente carta firmada por el abogado del escritor premiado con el “Sant Jordi 1970”. Con el fin de ofrecer una más completa información a nuestros lectores sobre esta cuestión, hemos encargado el estudio exhaustivo de ambas novelas y aparte de la identidad temática, hemos podido comprobar en diez páginas elegidas al azar los siguientes y coincidentes párrafos». A la dreta de la informació, i a la secció «Correo de Tele/eXpres», es reprodueix la sorprendente carta de l’advocat de Sonntag, Josep Antoni Medrano. Però la carta, per les incidències de la seva publicació, la reproduirem més endavant.

Al costat d’aquesta carta-libel ve l’important, per al tema que ens ocupa: «Loto Dorado y Nifades, frente a frente», dues columnes. Reproduïm tots els paràgrafs que reproduïa el diari:

«¡Oh, qué poderoso héroe! Su cuerpo medía por lo menos dos metros de estatura.
Aquell home sí que era un heroi poderós! Era alt, ben plantat, erecte.

(sus ojos) parecían dos astros sobre las cumbres de las montañas lejanas.
Els ulls, aquells ulls! Eren com dos estels vistos des del capdamunt de la muntanya del plaer i la felicitat.

«¡No es posible que dos hermanos tan distintos hayan nacido de la misma madre! Uno, deforme como el árbol mutilado por el hacha..”.
Em costava de creure que fos el germà de Tareh, el meu home. Tareh era un degenerat i deformat…

– ¿Dónde vives, cuñado? –preguntó Loto Dorado, con el rostro iluminado por una sonrisa–. ¿Quién atiende tu casa?
On vius, Jareh? –li vaig demanar amb suavitat i amb un somriure–. Amb qui t’estàs a Sicònia?

Querido hermano, ¿no sería mejor que vivieses con nosotros? Que unos soldados sucios cocinen para tí y te sirvan… ha de ser muy poco agradable.
Escolta, Jareh, en fa l’efecte que estaries més ben tractat en una casa com cal. No crec que sigui gaire agradable que un parell de soldats bruts tinguin cura de tu.

– Es difícil explicar las cosas en pocas palabras, cuñado. ¿Cómo decirlo? Tu hermano puede tener buenas cualidades… en otros aspectos. Pero como marido…
Jareh, veuràs, hi ha coses que em costa de dir-les, però és que –la meva veu es va tornar planyívola– el teu germà té moltes bones qualitats en alguns aspectes, però com a marit, com a home…

– No sé… Mi hermano es un hombre de buen carácter, mientras que yo soy todo lo contrario: me encolerizo con facilidad si me provocan.
Loto Dorado se echó a reír.
– ¡Vamos, hermano! –dijo–. Sólo el valor y la fuerza pueden darnos la paz. Yo también tengo mal genio y no puedo soportar las afrentas.
No ho sé… El meu germà és un bon home, però jo sóc una persona que salta aviat si em provoquen.
– Jareh! –gairebé vaig cridar–. Ens cal una mica de pau. I la veritat és que jo també tinc el caràcter força viu, però sóc una dona.

Wu Ta intentó echársele encima, pero recibió un tan violento puntapié en la boca del estómago que el canijo hombre cayó de espaldas.
…va mirar a Iosef un segon i tot seguit va fer un intent de tirar-se-li al damunt. Però Iosef ja s’ho esperava i el va rebre amb el peu. Va cavar una puntada de peu a Tareh en el baix ventre i el va desmanegar.

– ¡Mírale! –observó secamente la madre Wang–. Un hombre así quiere tomar el yelmo, y ¡tiembla de pies a cabeza!
Mireu! Mireu a Iosef, un home que es posa a tremolar de cap a peus.

– Sí, tengo un plan. Pero todo depende de si queréis estar unidos para siempre o sólo por algún tiempo.
– Claro que queremos estar unidos para siempre –contestó Hsi Men.
… Però, si només voleu ser uns amants, dos éssers com dos gossos que s’uneixen estúpidament sense ànima, no compteu amb mi.
– I és clar que volem unir-nos per sempre! –va dir Iosef ràpidament.

– Ahora escucha bien lo que voy a decirte. Tu marido ha vuelto hoy a hacerte reproches y te ha dicho que deberías ayudarle a recobrar la salud. Pórtate como si hubieras aceptado sus palabras y toma una actitud emocionalmente afectuosa. Si te pide un remedio para su dolor de estómago, prepárale la bebida mezclada con arsénico. Espera hasta que empiecen unos escalofríos febriles y luego hazle beber más. Cuando el veneno empiece a obrar debidamente sus intestinos reventarán y el gritará de dolor.
Escolta, Nifades, quan tornis a casa teva el teu marit estarà content… Mentre estiguis amb el teu home has de ser afectuosa amb ell… Després, quan ell estigui confiant i content, li vas donant la metzina en més d’una menjada. Després de la primera dosi li agafarà febre i tindrà tremolins… Aleshores, després d’haver-la pres, se li rebentaran els budells i ell es posarà a xiular de dolor.

… Debes tener cuidado de que nadie te siga. Tápalo con las cobijas y aguanta firmemente los bordes.
Si no pots suportar els xiscles, tapa-li la cara amb un coixí i aguanta ben fort fins que no es bellugui.

– ¿Por qué lloras? –pregunto él, sorprendido.
Ella fingió secarse las lágrimas de los ojos
– En un momento insensato me desvié y me dejé seducir por ese Hsi Men. ¿Quién hubiera imaginado que el bruto te daría una patada en la boca del estómago?
Per què plores? –em va preguntar.
Els meus sanglots van augmentar una mica de to.
Jo vaig sacsejar el cap.
– No ho sé –vaig dir-li–. Potser he estat una estúpida quan t’he enganyat amb aquell (sic) Iosef… Jo no podia pensar que et pegaria d’aquella manera tan brutal.

La voz del hombre se oyó débilmente apagada, debajo de las mantas.
– ¡No puedo respirar!
Em vaig posar a apretar (sic) amb força, amb molta força. Encara vaig sentir la veu d’ell molt ofegada.
– No puc… m’ofego! Assas…

– ¡Mujer, esto me quema horriblemente por dentro! ¡Oh! ¡Oh! ¡No puedo soportarlo! –gritó el enfermo.
Em cremo. Em cremo per dintre, Nifades. Dona, no es pot aguantar.

– ¡Qué sabor tan repugnante! –exclamó Wu Ta, después del primer sorbo.
– El sabor no importa. Lo principal es que te alivie.
No té gaire bon gust –va tornar a dir fent una ganyota
– El gust no importa, cal que mengis.

– ¡Terminado! –contestó Loto Dorado en voz baja–. Pero siento que no me quedan fuerzas
– Te ayudaré.
Ja està acabat. No tinc forces.
– Bé. Ara estigues tranquil·la. Jo t’ajudaré –em va dir la dona.

– Los muertos no pueden volver a la vida. Hay que dar a la vida lo que se la debe.
Els morts no poder tornar a la vida i s’ha de donar a la vida i a la mort allò que li pertoca a cada una”.

El dia 11 cartell-st-jordi-06webera dissabte. El diumenge, cap periòdic de Barcelona portava una notícia nova sobre el fulletó que s’estava desenvolupant. El dilluns, al matí, només apareixia l’Hoja del Lunes, que no portava res. A la tarda, els vespertins. A Tele/eXpres, Joan de Sagarra en la seva columna es referia als darrers esdeveniments sobre el ja, després del que havia reproduït aquest periòdic el passat dia 11, reconegut com a plagi. Sagarra, altra vegada, apel·lava, dissimuladament, a la raó… literària. El seu article es titulava «Más cultureta» (p. 4). Sagarra comença dient que a la redacció del periòdic, entre amics, etc., es parla encara de Nifades, de les declaracions de Sonntag, de la carta del seu advocat, que han animat les tertúlies. «Pasado mañana nadie se acordará de él [del escàndol] y la cultureta seguirá funcionando». Els atacs de Vidal Alcover a Castellet no faran efecte en aquest, el Sant Jordi continuarà convocant-se, nosaltres podrem aplaudir el guanyador i el senyor Pi comprarà el llibre el dia de Sant Jordi per regalar-lo a la seva senyora: «Y no me vengan con eso de que sirve para descubrir genios, porque cuando aparece uno, de verdad, se entera todo quisque, con o sin concurso, con o sin premio… cincuenta o cien años después de la muerte del escritor». Ara bé, de tot això, el que entristeix a ell i els seus amics és la reacció de Sonntag. En lloc d’acusar Vidal Alcover de plagiar Proust («¡ojalá!») i Llorenç Villalonga, en lloc de negar sistemàticament el seu plagi, el que hauria d’haver fet és dir als periodistes: «Sí, no lo niego, he plagiado una mala novela pornográfica que, probablemente, más que probablemente, no es ningún clásico chino sino que es una vulgar novela pornográfica escrita por un mejicano y publicada en Méjico», i que ho va fer perquè s’adonesin del nivell de certs jurats, del nivell del premi, del nivell d’algunes editorials, d’alguns crítics, de certa cultura. «Lean ustedes la novela y juzguen la sensibilidad de esos jurados, y de esos críticos». Si hagués tornat els diners i amb els diners els regalés (als periodistes) els jurats, els crítics, el tinglado. Si hagués reaccionat d’aquesta manera, «no duden que Sonntag hubiese encontrado muchos amigos que le habrían apoyado». Però no, s’obstinà a negar el plagi evident, va quedar en ridícul i ha perdut l’ocasió d’originar un escàndol més útil. I tot això, simplement, diu Joan de Sagarra, perquè «Sonntag también es cultureta».

I la cultureta, ambdues vores de la cultureta, estaven en plena feina. El cas Sonntag, que hauria hagut d’acabar aquí, o abans, quan Tele/eXpres va publicar els paràgrafs de les dues obres, semblava que només acabava de començar, ja que l’endemà, el 14, dimarts, es publiquen unes cartes que Sonntag, i Medrano, l’advocat d’aquest, segons Tele/eXpres, havien enviat a diverses redaccions de diaris barcelonins. Curiosament, el més matinador serà La Prensa, vespertí, un dels dos diaris que publicava la Prensa del Movimiento a Barcelona –l’altre era el matutí Solidaridad Nacional–. En portada, al costat de notícies «nacionals» («López Rodó en Llavaneras», «S.A.R. El príncipe de España en Barcelona») i internacionals («Los “Seis” insisten en la devaluación del dólar»), i amb el mateix format de titular i ocupant gairebé un quart de la plana:

«EL ESCÁNDALO DEL “SANT JORDI”. Josep Ma. Sonntag y Josep Antoni Medrano escriben a LA PRENSA.
SONNTAG: Revolucionarios de “pa sucat amb oli”.
MEDRANO: Ronroneo político después de la anhelada multa gubernativa”.

I, a l’interior, a les pàgines de «Cataluña» (p. 6), després de reproduir el titular de portada i a la secció «Cartes al director», publiquen ambdues cartes, amb aquesta introducció:

«Andan revueltas las aguas de la novelística catalana. El premio “Sant Jordi”, que era considerado como uno de los más prestigiosos de la lengua catalana, fue otorgado, en su edición de 1970, a la novela Nifades, del autor señor Josep M. Sonntag. Hace pocos días, una acusación de plagio ha sido lanzada contra Nifades. Se dice que esa novela tiene excesivos “puntos de contacto” con una obra china titulada Loto Dorado, a la que se ha calificado “Clásica de la literatura pornográfica” (¿?) de aquel país.
Nuestro periódico ha permanecido al margen de esta disputa, pero hoy, en obligado servicio a quién, correctamente, solicita sus páginas, da cabida a dos cartas que nos han sido enviadas por los señores Sonntag y Medrano, cartas duras y apasionadas. El lector juzgará”.

Pel seu interès (!), reproduïm les dues cartes en la seva integritat:

«CARTA DE JOSEP M. SONNTAG
LA PRENSA
Barcelona
Sr. Director:
Le ruego publique en el periódico de su digna dirección esta carta abierta que envío a la prensa barcelonesa para salir al paso de las acusaciones que se me han hecho con relación a mi novela Nifades.
Estoy dispuesto a reconocer que no debí acusar de clan a una galaxia literaria que forman el planeta Maria Aurelia Capmany, la gran luna Jaume Vidal Alcover y toda la procesión de satélites artificiales –Romeu, Batalla, etc.–. ¡No! No tenía que haberlo hecho («mea culpa»). El enojo inicial me hizo precipitar y no pude razonar claramente. Debo decir ahora en honor a la verdad que estos señores sólo son una familia bien avenida y asimismo demasiado pequeña. ¿Una «Cosa Nostra» de ir por casa, tal vez? Una de esas màfietes (sic) que se mofan del pueblo catalán, tal como ya habían hecho algunos de sus antepasados y como desgraciadamente seguirán haciendo los herederos.
No estoy afirmando por ganas de atacar, es por dar por acabado, principalmente, este asqueroso asunto del plagio, que no estoy dispuesto a arrastrar más. Lo que no doy por acabada es la guerra que se ha declarado, esta puede continuar. Yo soy de los que menos pierden. Sobre el asunto del plagio creo que ha llegado el momento de dar mis explicaciones, explicaciones para el pueblo, una contestación a los hombres y mujeres que me hayan leído. Claro que también es una contestación a todas las acusaciones, insultos, ofensas y aberraciones que me han endilgado, aunque me temo que a los autores de estas (sic) poco les va a importar. Algo me dice dentro de mí mismo que por estos no vale la pena, porque siento que no me importa nada o casi nada y sobre todo me importan un comino los bienpensantes, estos «controleurs» del seny y de la pureza intelectual, estos llamados, infectamente llamados, revolucionarios que sólo lo son de «pa sucat amb oli» y que se creen omnicapaces para bramar, gritar, ulular o escupir. Mis palabras de ahora no son para ellos, son solamente una explicación a la gente que me ha leído.
Nifades, de la que tan contundentemente se ha dicho que era un plagio, se salva con facilidad de tal acusación. Mi ¡no! inicial era más rotundo que las acusaciones de mis detractores.
¡Nifades existe!
Esta mujer que habéis leído es un personaje real, de la mismo manera que existe y es real Iosef. También lo son Aziba, Jareh, Tareh… El resto de los personajes ya no lo son tanto. Pero los que menciono están tan vivos como los que podéis leer esto. En mi obra yo me he limitado a hiperbolizarlos, incluso los he hecho caer en hechos y situaciones en las que los intérpretes reales nada tienen que ver. Ahora bien, las ideas, la vida y, sobre todo, los sentimientos, párrafo a párrafo, página a página son completamente auténticos, realizados y sentidos por los humanos que son los protagonistas.
En la ciudad de Barcelona y fuera de ella, hay algunas personas personas honradas que podrían dar fe de mis palabras, porque estas personas lo saben y no precisamente por mí mismo. Son gentes que han vivido o simplemente han podido observar algunos de los diferentes momentos narrados en Nifades. Y lo que es más importante aún: las mismas personas, los intérpretes que supongo ya habrán leído la novela podrían servir de testigos. A mí no me costaría demasiado dar nombres y direcciones de todos ellos, pero ahora estoy harto y creo que sería un juego despreciable. Tratar de evitar esta jugarreta sucia ha sido lo que hasta ahora me ha mantenido en mi negativa de declarar todo esto,. Ya hay demasiada porquería, y este estercolero se ha hecho demasiado inmenso y en él se han revolcado demasiados hombres y mujeres. Quiero puntualizar que de esto es de lo que más triste me siento, por haber sido el motivo utilizado.
Otra cuestión es, que si yo he recordado automática y subconscientemente una obra que no tengo por qué negar haber leído y luego he escrito momentos de Nifades que encajaban en la expresión de mis sentimientos (dado que, según dicen, esta obra, a pesar de la pornografía, es “clásica china”), no he cometido ningún plagio en absoluto, ya que la transposición de unos ambientes y unas situaciones quizás rayanas en el mito, a una situación actual, es una cosa completamente usual en literatura.
Por esto exijo que alguien imparcial publique para los lectores a cuyo alcance no esté la lectura de la “pornografía china”, un capítulo entero del Loto Dorado y el capítulo correspondiente de Nifades.
Todo lo expuesto hasta ahora, no es una excusa ni una huida, sólo pretendo hacer constar una realidad demasiado auténtica para mí. Y con todo esto me ha llegado la hora de decir que ya me basta, que estoy hartísimo. Y el asco se me ha agarrado en el estómago y en verdad puedo decir que me importa muy poco lo que los señores y señoras y “senyeres” de nuestra intelectualidad griten o hagan.
Por ahora mi explicación llega hasta aquí.
Les saluda,»

«CARTA DE JOSEP ANTONI MEDRANO
Tarragona, 12 de septiembre de 1971.
Señor director del diario LA PRENSA.
Ruego de su amabilidad la publicación de la presente carta en el periódico de su digna dirección.
Habiendo explotado la polémica en torno a la mayor o menos justicia de los premios literarios, y anunciándose una extraña batalla proveniente de grupos ya conocidos, que pretenden con ella exaltar los supuestos valores de los «inteligentes colaboradores» que tratan de promocionar, me veo en la obligación de acudir en ayuda de aquellas personas que forman el flanco débil de la guerra, por no pertenecer a ningún cotilleo particular.
Dice un diario de la tarde en su edición del sábado 11 de septiembre, que soy el abogado del escritor Sonntag. Yo soy realmente abogado, además de cantante y escritor de comedias, pero no he sido nunca exactamente el «abogado del escritor», ya que no estoy colegiado para esos menestedes (sic). Únicamente soy amigo personal desde hace algunos años de este joven valor, perseguido ahora por otros jóvenes no tan valiosos, que pretenden medrar a costa de alborotos y polémicas, adscribiéndose por ello a cualquier mecenazgo patriarcal o matriarcal.
Personalmente entregué mi carta en la redacción de dicho diario, acompañado del propio José (sic) María Sonntag, allí se nos informó que el periodista, al través de cuyas líneas se inicio la polémica, era totalmente imparcial en el asunto, y que previa lectura de los escritos enviados (siempre que estuviesen de acuerdo con la Ley de Prensa e Imprenta), únicamente iniciaban ciertas «consultas telefónicas», con las otras personas implicadas, para informarlas del curso de los acontecimientos. Allí se nos prometió, después de leído el texto, que aparecería íntegro en la próxima edición del periódico ya que era perfectamente publicable.
La sorpresa ha consistido en leer algo fundamentalmente distinto al texto entregado. La supresión de párrafos ha desviado el contenido hacia un sensacionalismo partidista, quizás para que yo, y de rechazo Sonntag, aparezcamos al través de estas líneas pertenecientes a otros grupos de tendencia definitivamente política.
La carta en cuestión decía lo siguiente:

Sr. Director:
Agradecería la publicación en el diario de su digna dirección de la presente carta, relacionada con el «escándalo Sontang», serpiente de verano y posible presagio de una guerra definitiva entre escritores catalanes.
Cuando los odios y las rencillas intestinas, ya que no intestinales, se orquestan en pequeños grupos dando lugar a la aparición de orquestras de cámara sectarias, todos los que tenemos un cerebro puramente construido, caemos fácilmente en la cacofonía y tosemos desesperados ante las noticias poco claras referentes a literaturas que eran para nosotros una esperanza de claridad.
Lo lastimoso y a [la] Nuria Batalla me refiero, aún asombrado por la lectura de su carta, es que las orquestas de cámara aparezcan en los programas sin la citación obligatoria del nombre del director. [La] Nuria nos dice, y nos lo dice con cierto candor, que es «manager» del cantante Lluís Llach. Lo que se oculta al conspicuo lector es la posibilidad de que quizá[s] sea al mismo tiempo «manager» de otros grupos musicales.
Un servidor no es «manager» de ningún cantante, sino abogado cantante de un «manager». Dos puntos: cantante del «manager» Sonntag. [Un servidor detesta las sectas, los encubrimientos subterráneos y las capillitas dedicadas al culto de nuevas vírgenes chico-chica, que recorren el mundo con un disfraz de Clitemnestra por bandera y con Agamenones desequilibrados dentro de un baño copofrágico tomado con luces rojas en los bocaccios de decamerones partidistas, disfrazados de facción.]
Tal vez una novela demasiado fuera de lo corriente, cohabitando con el villalonguismo proustiano de un regionalismo inmovilista, preñado de «gauchos divinos» y una posición independiente respecto a sus coetáneos de este «enfant terrible» que es José (sic) M. Sonntag, (Soon… Jordi gloriós empaitant dragons amb cua de senyera internacional), ha caído mal dentro de la mediocridad de estas fuerzas de mujeres, flores, y pitanzas políticas organizadas alrededor de falsos dioses y de hermosas insinuaciones pseudorevolucionarias [(con visitas ocasionales a la modelo de los modelos pasionarios –léase Aureliana Bondía).]
[Comenta la «batalla» con un estilo digno de Matías Prats, que el último premio Sant Jordi está plagiado de un instructivo libro de pornografía china. Esto, y no el posible plagio, escandaliza nuestros pacatos sentimientos celtibéricos y dice poco en favor de nuestra cultura occidental. Es posible que la señora, señorita o senyera Batalla, harta ya de la pornografía europea, haya consumido sus ratos de ocio en el análisis exhaustivo de otras pornografías. Ningún libro por chino que sea, que haya sobrepasado las audacias del Marqués de Sade o la encubierta aberración de Alicia en países de maravillas masculinas, agazapadas bajo cualesquier calzón victoriano, ha dejado de pasar por sus manos. También es posible clandestina emboscada en la selva ruidosa de cualquier club de chicas-chicos ambulantes, proporcione a las lindas «manágeres» una satisfacción a sus soledades van de sus soledades siguen.
Y claro, el error es inevitable, la tierna muchachita se va envenenando tiernamente por esa pornografía que tristemente van dejando en sus manos los contrabandistas de cuadernos poco aptos para el diálogo de personas decentes. Luego es lógico que el veneno se destile en el cerebro y aparezca en forma de aleluyas casuales cantadas torpemente y basadas en cualquier coincidencia referida al mundo del boxeo literario, del cual no parece ser “manager” sino simplemente voz cantante.]
Lo cierto es que la posición incontrovertible de Sonntag, adalid surreal y anárquico en un mundo de culturas correlativamente cerradas y ancestrales, ha chocado con determinados grupos, los mismos grupos que han conseguido que autores de la talla universal de José Mallorquí tengan que escribir “Coyotes” en castellano para huir de esos conciudadanos emperrados en escribir tonterías bajo el apoyo de un vernaculismo burgués, tiznado de rojo simplemente por un maquillaje ambiguo de “cadente” “chico-chica boum, chico-chica boum…” (Véase João Gilberto).
Esta posición lleva a la pugna y a las acusaciones plagiarias y esto es un anuncio dichoso del fin del frente del cebollismo izquierdista, un presagio del florecimiento de aquellos cerebros literarios que, aplastados por las camaraillas, no han podido emerger hasta ahora castrando así el verdado devenir de la lengua catalana.
Conviene esta pugna entre escritores, que lejos de ser un nuevo escándalo literario, representa una revolución contra el hermetismo asociado de aquellos que se consagraron así mismos entre los aplausos rojizos de las “majorettes” del Kremlin, cabeza de cartel de disturbios callejeros reclutados [reclutada], siempre a base de elogios dedicados a figuras prestigiosas, y estos mismos aplausos son los tambores de la orquesta, las plumas que revisten los cuerpos, y el acicate del ronroneo público después de la anhelada multa gubernativa.
Todo esto parece que se acaba, un error semejante (véase Batalla y Romeu) aclarará a los intérpretes imparciales las verdaderas miradas, las verdaderas luchas de una cultura en crisis [, y las verdaderas caras de los chico-chicas atrabilarias disfrazadas de pasionarias en meublés lujosos de la calle Muntaner]. Punto”.

Entre claudàtors reproduïm els paràgrafs que, segons Josep Antoni Medrano, havia suprimit la redacció de Tele/eXpres, tot fent-los aparèixer, a ell i a Sonntag, com a «pertenecientes a otros grupos de tendencia definitivamente política». La carta no era sorprendente, com la qualificava el diari en què va aparèixer, la carta era, simplement, delirant, i els paràgrafs suprimits, si bé es pot considerar que desviaban el contingut de la carta, el que feien, més aviat, era «dulcificar-la» perquè no semblés tant a les declaracions de certs grups d’una tendència definitivament política, als grups feixistes o parafeixistes. No cal oblidar mai que «un seconde élement [el primer seria la destrucció de la lletjor; lletjor en la qual entra tot el que no és feixista, la destrucció de grans parts considerables de la cultura europea –les cultures no europees no són «cultura», per sobre les seves runes fundar un nou Estat, donar vida a un home nou, fer néixer una nova bellesa] de réponse est fourni par cette caractéristique de l’Esthétique fasciste qu’est l’excès. Le fascisme ne fait pas que redire ce qui a deja été dit: il réaffirme avec intolérance et violence, il veut dresser dans toute leur force les principes qu’il défend» (55). Tot el text, la carta, de Medrano, amb les seves amalgames més o menys arbitràries, fins i tot aleatòries, és molt semblant als textos de tots els feixismes europeus quan parlen dels «intel·lectuals», i que a Espanya va tenir el seu mestre insuperable en Ernesto Giménez Caballero. A Josep Maria Sonntag li havia sortit un feble i perillós defensor. Amb tot, potser Tele/eXpres, els redactors del qual sembla tenien bon olfacte democràtic, hauria hagut de publicar la carta sencera: el seu autor es denuncia per si mateix. No és estrany, tampoc, que l’únic mitjà de comunicació en el qual va aparèixer aquesta carta fos un mitjà acostumat a insultar l’adversari, l’enemic, amb frases fetes, chabacanerías i apel·lant sempre a un poble que mai ningú no ha pogut definir…, llevat que s’instal·li, precisament, en la ideologia feixista. El que en un principi podia semblar la defensa d’un escriptor blasmat i atacat per motius literaris (de sortida), Medrano sembla que volia convertir-ho un judici polític… i de moral sexual. La literatura, que en tot aquest afer havia estat la convidada de pedra, s’allunyava, cada vegada més, del lloc on es desenvolupava la batalla. I si els adversaris de Medrano, si aquells que eren blanc de les seves ires, queien a la trampa que l’advocat els ordia… Però, per sort, ningú no va caure a la trampa. Potser, també, perquè La Prensa era l’òrgan de l’enemic principal.

Aquell mateix dia, ja a la tarda, els dos vespertins, Tele/eXpres i El Noticiero Universal (que, com La Prensa –i Solidaridad Nacional– s’havia mantingut al marge de la polèmica), parlen de l’afer. El primer dels periòdics esmentats, en les pàgines de «Mirador» –les pàgines d’opinió– en un escrit sense signar, i que, segurament, havia escrit el seu director, Manuel Ibáñez Escofet. Aquests escrits sense signar de la pàgina d’opinió del vespertí barceloní, eren una mena d’editorial, així que cal considerar aquest escrit, a una columna, com un editorial sobre el tema. L’editorial, doncs, es titulava «El “Sant Jordi” queda al margen» (p. 5), i deia així:

«Ha llegado el momento, para el “caso Sonntag” de hacer un alto en el proceso de ventilación de unas responsabilidades morales, de hacer un balance de todos los argumentos y tesis aportadas y de invitar, afinalmente, a una reflexión activa, consciente y sensata. Las cartas de Xavier Romeu y Nuria Batalla, las opiniones del propio Josep M. Sonntag y del señor Medrano, el punto de vista de Josep Maria Castellet, de Joan Oliver, de María Aurelia Capmany y Vidal Alcover y los juicios de los expertos tras la comparacion de los textos de Nifades y de Loto Dorado, son material suficiente para que TELE/EXPRES –que desde el primer momento concedió a este escándalo literario la atención merecida– pueda dar un juicio encaminado, principalmente, a devolver el prestigio a nuestro gran premio de novela catalana.
A nuestro entender ha existido, ciertamente, plagio. Del cotejo de las dos obras, encargado a uno de nuestros colaboradores especializados, se desprende fehacientemente que Nifades es una copia de la obra Loto Dorado, cuyos editores mexicanos afirman que se trata de un anónimo del periodo clásico chino.
Estamos, pues, ante un típico caso de plagio por cuya causa podrían resultar lamentabemente perjudicados una serie de valores tan respetables como inocentes. Nos referimos, preferentemente, al “Premi Sant Jordi” y a lo que representa para nuestra literatura. La institución del “Sant Jordi” no debería sufrir las consecuencias de la falta de escrúpulos de los aventureros de la literatura y de la insensibilidad de los jurados. El “Premi Sant Jordi” no puede quedar a merced de las maniobras puramente comerciales o de las trampas de “autores” desaprensivos.
Resultaría ridículo que después de tantas anormalidades registradas en nuestros premios literarios no se cortara el mal desde su raiz y se adoptara como única medida la desposesión de su título de ganador al hombre que cometió la trampa. Recordemos que las bases del premio exigen que la obra sea original e inédita, en consecuencia, damos por supuesto que la reacción inmediata ante el engaño cometido sólo puede ser una, porque nuestra literatura, la novela catalana y el “Premi Sant Jordi” merecen un poco más de atención.
Desde aquí nos hacemos nuestras algunas de la soluciones aportadas en las polémicas de estos últimos días en el sentido de que el “Sant Jordi” se conceda a una obra ya publicada al margen de los intereses editoriales y en circulación normal. En estas condiciones el jurado podría decidir con un mejor conocimiento de causa, con un criterio formado a base de la lectura atenta, de la opinión de los expertos, del refrendo del público y crítica. Hay que salvar el “Sant Jordi” y esta puede ser una solución».

El grau d’idealisme (i fins i tot d’ingenuïtat i infantilisme) de l’editorial només es pot explicar per les circumstàncies polítiques del moment –la dictadura franquista. Pensar, o creure, que un premi a posteriori, és a dir, a una ja obra publicada, no és manipulable, que no hi entren els interessos literaris i de les editorials, el gustos, les filies i les fòbies dels membres del jurat, és tan ingenu com pensar que premis literaris i literatura pertanyen a la mateixa família. Però, amb tot, tenia la seva importància. S’editorialitzava, en certa manera, sobre literatura, tot i que fos a causa d’un escàndol i d’un premi literari. D’altra banda, l’editorialista, ple de seny demanava el que no succeiria: «Un alto en el camino».

El mateix diari, a la secció «TODA CATALUÑA» (p. 14), el seu corresponsal a Girona envia una noticia que, en principi, no té res a veure amb el tema Sonntag. El titular és: «PRUEBAS DOCUMENTALES EN GERONA. MOIX PRESENTO COMPLETA LA NOVELA GANADORA DEL BETRANA». I com a subtítol, i amb lletres més petites: «“MANTIS” DE SONNTAG DESCRIBE, COMO “NIFADES”, UN MUNDO EXÓTICO, MÍTICO Y REMOTO».

NOTES
(55) Michel Lacroix, De la beauté comme violence. L’esthétique du fascisme français, Montréal, Les presses de l’Université de Montréal, 2004, p. 352. D’altra banda, tampoc no cal oblidar, com diu Lacroix, «que la réthorique de l’excès, ainsi qu’une certaine pragmatique de l’agression, au sens de violence discursive dirigée à l’encontre du lecteur, n’est pas étrangère à la tradition d’une autre avant-garde, esthétique celle-là. Ne subsiste-t-il pas dans les écrits fascistes qualque chose des audaces verbales propres aux manifestes artistiques et littéraires? Épater, choquer, agresser le bourgeois n’était-pas, d’une certaine manière, leur but commun? Bref, le fascisme aurait non seulement emprunté à l’histoire des mouvements esthétiques la notion de beauté comme violencie exerceée sur la matière, mais aussi la pratique de l’agression verbale», Idem., p. 338.

Sobre o autor / a autora

Xesús González Gómez

Xesús González Gómez

(Galiza-Catalunha)

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